Abrázame: Bebés en brazos

Acabamos de ser madres y estamos todavía intentando habituarnos a la nueva situación. Cada vez que intentamos dejar a nuestro bebé en la cuna, rompe a llorar desesperado. Sólo está tranquilo si lo tenemos en brazos. Pero…madres, hermanas, amigas…nos dicen que se tiene que acostumbrar a estar solo, que hay que educarlo, que se convertirá en un niño malcriado si cedemos a sus demandas… Y nos vemos sumidas en un mar de dudas. Nuestro instinto que nos dice que ese llanto no está bien, que nos hace querer calmarlo a toda costa, aunque tengamos que dormir con él entre los brazos. Nuestra razón, que nos dice que si no le soltamos no podremos dormir ¿y si es verdad lo que nos dicen? Entonces, le dejamos llorar, a pesar de que se nos rompa el corazón y nos sintamos culpables. El bebé tiene que aprender, tiene que acostumbrarse. Al principio llora mucho, pero poco a poco deja de llorar, hasta que se convierte en un “niño bueno”.

Pero ¿por qué lloran los bebés cuando no los tenemos en brazos? Laura Gutman lo explica perfectamente al recordarnos que como cualquier otra cría de mamífero, al nacer nos encontramos totalmente indefensos y dependemos del otro para que nos proteja. Cualquier mamífero recién nacido sabe que si no está en contacto permanente con el cuerpo de su madre, está en peligro, al alcance de los depredadores. Por eso los bebés lloran desesperados cuando los soltamos, cuando los dejamos solos en la cuna. Al no sentir el calor de otro cuerpo, el latido de un corazón, saben que están expuestos a todo tipo de peligros y no importa que nosotros sepamos que están a salvo. Lo que importa es que el bebé entra en pánico. No atender a este llanto, dejarlo llorar para que se acostumbre a dormir solo, puede tener un efecto nefasto sobre su autoestima. La sensación de indefensión permanente y el comprobar que su única herramienta (el llanto) no sirve para conseguir lo que necesita (contacto), pueden llevar a que desarrolle lo que se denomina “indefensión aprendida” (helplessness) que a la larga desencadena en depresión. Muchos “bebés buenos” son de hecho, bebés deprimidos, bebés que han perdido ya toda esperanza de conseguir lo que necesitan para desarrollarse física y emocionalmente. Bebés que saben que sus cuidadores principales no están disponibles y no son dignos de confianza porque no consiguen hacer que se sientan seguros en este mundo en el que todo es nuevo para ellos. Un bebé cuando siente miedo se estresa, se desespera y segrega todas las sustancias químicas corporales relacionadas con las situaciones de alerta y peligro, que a la larga tienen efectos nocivos sobre su salud física y emocional. (más información en nuestro artículo sobre la respuesta de estrés en el bebé).

El método canguro

Entonces… ¿puedo tenerlo siempre en brazos?
No sólo puedes sino que debes. Un bebé en brazos recibe calor humano, escucha el latido del corazón de otra persona, se siente cobijado y seguro. Eso es todo lo que necesita para poder estar tranquilo. Y nosotros como adultos tenemos la obligación de proporcionarle a nuestro hijo un entorno seguro.
Quizás un par de brazos no sean suficientes, pero seguro que amigas, hermanas, otras madres, etc. estarán encantadas de tener en brazos a tu pequeño para que puedas descansar. Existen soluciones prácticas como los portabebés que permiten que el pequeño se sienta en brazos sin que perdamos movilidad, dejando nuestros brazos libres para que podamos hacer otras cosas.
El método canguro consiste en mantener en todo momento el contacto con la piel de la madre para fomentar la buena salud y el bienestar de los recién nacidos, y ha sido utilizado eficazmente como tratamiento complementario en bebés prematuros.

El colecho

Durante siglos la práctica más extendida era permitir que los niños durmieran en el mismo dormitorio que los padres. De hecho, en muchas partes del mundo sigue siendo lo más habitual. En Europa o Norteamérica ha llegado a verse como una aberración y muchos libros de crianza modernos lo desaconsejan. Pero algo que ha funcionado tan bien desde que el hombre empezó a caminar por la tierra no debería desestimarse. Las ventajas del colecho son de pura lógica: podremos amamantar sin perder un precioso tiempo de sueño, el bebé dormirá más tranquilo y seguro e innumerables ventajas más que trataremos dentro de poco en un artículo más extenso sobre el colecho.

Abrázame

A modo de conclusión, diremos que los niños criados favoreciendo el contacto físico con otras personas (en brazos, en portabebés o durmiendo con sus padres) son niños que desarrollan un apego más seguro, más independientes, abiertos y sociables que se sienten más seguros en el mundo. Niños que se convertirán en adultos seguros de sí mismos, que crecerán aprendiendo que pueden conseguir lo que necesitan desarrollando las herramientas adecuadas para cada situación.

Mariana Duffill Gavito

About Crecer Sano y Feliz

Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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3 Responses to Abrázame: Bebés en brazos

  1. Pingback: Bitacoras.com

  2. Realmente interesante!

    Totalmente recomendable!

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