Como favorecer las preferencias de alimentos saludables en nuestros hijos

alimentacion en el embarazo

El Dr. Alan Greene, conocido pediatra  especializado en  nutrición y crianza ecológica, afirma que es posible influir positivamente sobre las preferencias alimenticias de nuestro hijo orientándolo hacia comidas más saludables. Esto se consigue  teniendo como base la biología y aprovechando los distintos momentos de oportunidad que ofrece el desarrollo evolutivo para introducir de forma inteligente diferentes sabores. De esta manera  el bebé que es receptivo en estos periodos se acostumbra a estos sabores y aprende a apreciarlos.

Ya desde la vida intrauterina el sentido del gusto tiene mucha importancia. En el tercer trimestre de embarazo los bebés intrauterinos tienen más papilas gustativas de las que tendrán en ningún otro periodo de su vida. El bebé no sólo recibe nutrientes a través del cordón umbilical, sino que también bebe y digiere líquido amniótico, aproximadamente el equivalente a 3 biberones de 227 gramos diarios. En el periodo que antecede al nacimiento los bebés obtienen 10% al 20% de las proteínas de lo que beben. El líquido amniótico es rico en sabores, es una especie de caldo teñido de los sabores de los alimentos y bebidas que la mamá ingiere.

En un estudio de la Universidad de Pensilvania un grupo de mujeres que se encontraban en el tercer trimestre de embarazo, bebieron  un vaso grande de zumo de zanahoria 4 veces por semana durante 3 semanas consecutivas, mientras que otro grupo de embarazadas bebió una cantidad equivalente de agua  durante el mismo periodo de tiempo. Una vez alcanzado el momento en que comenzaron a comer sólidos, a los bebés de ambos grupos  después de comer cereal durante 4 semanas, y antes de que se introdujera ningún otro tipo de comida, se les ofreció cereal mezclado con zanahoria. Los bebés que habían experimentado el sabor de las zanahorias a través del líquido amniótico de sus madres disfrutaron de forma significativa mucho más su primera porción de zanahorias que los bebés de las mamás que habían tomado agua en lugar de zumo de zanahoria en el experimento. Además todo indica que hay cierta cualidad en el líquido amniótico que decididamente favorece el “imprinting” de los nuevos sabores. El imprinting es un tipo especial de aprendizaje en el que una exposición  a determinado estímulo en un momento determinado tiene una influencia muy importante sobre el comportamiento futuro. Para los más pequeños cierto tipo de exposiciones son especialmente estimulantes, agradables y  placenteras, cuando estas exposiciones ocurren, se segregan endorfinas lo que produce sensaciones placenteras  que hacen que se refuerce el deseo de que esta exposición se repita. Cuando la experiencia se repite con frecuencia se vuelve familiar y se desea. El sabor y el olor de la leche de su propia madre  generan la producción de endorfinas en el bebé.

El líquido amniótico y la leche materna proveen la experiencia de exposición a sabores, tanto antes como después de nacer. Estas exposiciones determinan las preferencias por determinados sabores y las elecciones de alimentos después del destete. De esta manera, la exposición a comidas saludables a través de lo que come la madre influirá de manera positiva en la preferencia y aceptación de comidas saludables por parte del bebé después de que este sea destetado.

A través del líquido amniótico no sólo llegan los sabores de frutas, verduras o granos, las especies también le dan sabor. Incluso individuos adultos han podido detectar  ajo, comino o curry en muestras de líquido amniótico después de una comida de la mamá que contenía esas especies.

El sentido del olfato en bebés es mucho más fuerte de lo que será en la vida adulta. Los olores producen recuerdos más significativos y cargados de emociones que otros sentidos. Bebés que en la vida intrauterina habían sido expuestos a anís, a los cuatro días de nacer reconocen y prefieren ese aroma, expuestos a su olor giran la cabeza en su dirección, cambian el gesto y comienzan a hacer movimientos con la boca indicando su deseo de saborearlo. Mientras que los bebés que no habían sido expuestos a esta sustancia en la vida intrauterina permanecen neutrales o fruncen su carita expresando disgusto.

Una vez que la mamá tome consciencia de que su bebé presta atención a lo que come y bebe, seguramente de forma natural empezará a elegir las opciones más saludables disponibles, planeando compartir con su hijo los olores y sabores que  quiere que le gusten y se abstendrá de exponerse a  los olores y sabores a los que no quiere que se acostumbre.

 Según el Dr. Alan Greene es aconsejable dejar que el bebé después del parto decida cuando quiere comer por primera vez. Durante la primera hora de vida, generalmente alrededor de 40 minutos después de haber nacido, si estamos atentos, podemos notar un cambio en la atención del bebé. Pasa de mirar la cara de la mamá y escuchar su voz a una intensa concentración en los movimientos de su propia boca. Puede comenzar a relamer sus labios incluso a veces puede notarse que comienza a segregar saliva preparándose para su primera comida. Si se lo coloca encima de la tripa de su mamá comenzará a desplazarse hasta conseguir llegar al pezón. Su progreso será lento, a veces se detendrá, chupará su mano todavía con líquido amniótico, para poder orientarse hacia la leche segregada por el pecho que tiene un sabor similar a él ya que contiene los mismos ingredientes. Como demuestran algunos estudios, si se lavan sus manos con anterioridad se desorientará y si se lava un pecho de la mamá, se dirigirá al otro pecho. Otros estudios demuestran que si ambos pechos se lavan, pero uno de ellos se moja con líquido amniótico, se dirigirá a este último. Si somos pacientes veremos como el bebé recién nacido finalmente encuentra el pezón y se prende a él para poder saborear esas preciosas primeras gotas de calostro. Para la mayoría de los bebés que nacen saludables es mejor por este motivo, postergar todos los procedimientos médicos hasta después de la primera hora de vida.

Aunque la vista en el recién nacido todavía es imprecisa, los otros sentidos como el gusto, olfato, el oído y el tacto funcionan muy bien. Inmediatamente después del nacimiento, el sentido del olfato de los bebés es más intenso que el nuestro. Guiándose por él son capaces de distinguir entre diversas muestras de  leche materna la que pertenece a su propia madre. 

El calostro no sólo contiene un montón de nutrientes y anticuerpos para proteger y cuidar al bebé sino que tiene un sabor que evoca los gustos y olores que se ha acostumbrado a disfrutar los últimos meses cuando estaba en la tripa. Por eso, es importante que la mamá coma todas las comidas saludables que le gusten, esto hará que su bebé pueda ir acostumbrándose también a estos sabores.

La leche materna cambia en su constitución  para adaptarse a situaciones específicas. La composición de nutrientes cambia, su sabor cambia y sus propiedades inmunológicas cambian para adaptarse a las necesidades cambiantes del bebé. Por ejemplo, se ha descubierto que durante las primeras semanas de vida, las madres que han tenido prematuros, fabrican leche con mayor contenido de proteínas que las madres cuyos hijos han nacido a término. Fabrican lo que sus bebés necesitan.

En el periodo que transcurre desde el nacimiento hasta que se introduzcan los sólidos existe una ventana de oportunidad para que el bebé se acostumbre y aprenda a apreciar los alimentos saludables. La leche materna no solo “sabe a mamá” sino que también cambia en cada toma y tiene el sabor de la comida que la madre ha comido. No hay dos tomas que tengan el mismo sabor. Si la dieta es suficientemente variada el bebé habrá experimentado innumerables sabores y combinaciones antes de que la primera cucharada de comida llegue a su boca.

Cuando todavía en la actualidad en algunos lugares, desde la ignorancia y de manera violenta se sigue forzando a los niños  a que coman lo que no les gusta, incluso sin dejarles levantar de la mesa hasta que lo consigan, este abordaje es un agradable soplo de aire fresco. La aproximación del Dr. Greene al tema de la alimentación en niños es muy positiva, está muy bien fundamentada desde el conocimiento científico actual, a la vez que es respetuosa, sensible y cariñosa con los niños.

Marta Gavito del Campo

Bibliografía: Feeding Baby Green, Alan Greene, M.D. Ed: Jossey-Bass 

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Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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4 Responses to Como favorecer las preferencias de alimentos saludables en nuestros hijos

  1. Realmente interesante!

    Totalmente recomendable!

  2. Marina says:

    Muy interesante! Es verdaderamente importante que los niños lleguen a apreciar los alimentos saludables… y mucho mejor si se esto ocurre de manera natural, desde muy pequeñitos, así podremos evitar males mayores como la obesidad infantil de la que tanto se habla últimamente.
    Un saludo y enhorabuena por el post,

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