Crianza ecológica

La crianza ecológica supone una actitud frente a la vida y el cuidado. Significa cuidar a nuestros hijos teniendo en cuenta los desafíos adicionales que conlleva ser madre o padre en el SXXI.   Es una forma de vida en la que intentamos de manera consciente hacer pequeñas cosas todos los días que progresivamente mejoren la calidad de nuestro ambiente natural, limpiando el aire, cuidando la biodiversidad, evitando usar los recursos que se agotan, cuidando nuestro clima y viviendo de una manera sostenible. Entendiendo por sostenible, un desarrollo que cubra las necesidades presentes sin comprometer la posibilidad de que las generaciones siguientes puedan satisfacer sus propias necesidades

Es importante que comprendamos cómo el entorno actúa sobre nuestros hijos desde que son bebés, y  la importancia que esto tiene para su desarrollo futuro. Necesitamos proteger a nuestros hijos y protegernos a nosotros mismos de los tóxicos ambientales que nos rodean haciendo uso de la información que existe al respecto. En la actualidad, los niños corren el riesgo de exponerse a más de 15.000 sustancias químicas que se encuentran en el ambiente, la mayoría de estas sustancias se han desarrollado en los últimos 50 años y solo el 20% han sido investigadas por sus posibles efectos sobre la salud.

En este sentido, la crianza ecológica supone utilizar la prevención, es decir, anticiparnos a las posibles consecuencias que una acción o una elección pueden producir. También supone aplicar el principio de precaución, incluido en la legislación europea, que permite tomar medidas cuando exista  riesgo sobre la salud o el medio ambiente, aunque los datos científicos no permitan una determinación completa del riesgo. Es recomendable usar el principio de precaución en lugar de esperar a que se hagan las investigaciones suficientes que permitan determinar los efectos nocivos de una sustancia sobre la salud, ya que cuando esto ocurre normalmente es “demasiado tarde”.  Evitar la exposición es la forma más efectiva de proteger a nuestros hijos de los riesgos que suponen algunas sustancias para la salud.

Podemos aprovechar nuestra tendencia natural a buscar lo mejor para nuestros hijos, para ser más conscientes de lo que ocurre a nuestro alrededor y cambiar nuestras prioridades de manera de hacer las elecciones correctas. Podemos elegir opciones y productos que sean más sanos y seguros, sabiendo que cada vez que hacemos una elección positiva también estamos ayudando a  cuidar nuestro entorno.

¡Lo que es bueno para nuestros hijos es bueno para el planeta!

No necesitamos  intentar cambiar todo de la noche a la mañana. Lo importante es tener la intención clara, estar bien informados e ir dando pequeños pasos en la dirección deseada en la medida de nuestras posibilidades. Cada pequeño paso cuenta. Es mejor no abrumarse. Cada uno puede empezar por lo que le resulte más fácil, tomárselo con calma e ir avanzando en la medida de sus posibilidades.

A lo largo de una serie de artículos, iremos abordando cómo se aplican estos criterios y cuáles son las opciones disponibles que tenemos a nuestro alcance para proteger a nuestros hijos y convertir nuestros hogares en lugares más saludables, cuidando la vida y cuidando el planeta.

About Crecer Sano y Feliz

Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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