Cuando se hace necesario delegar el cuidado de nuestros hijos

 

Hoy en día, debido a la dificultad de compaginar el trabajo con el cuidado de la familia, es cada vez más común que algunos padres necesiten la ayuda de otra persona que cuide de sus hijos mientras ellos están trabajando. Algunas veces este papel lo cumplen los abuelos o familiares cercanos, pero otras es necesario contratar a un cuidador.

Hay que tener en cuenta que nuestros hijos ya pasan largas jornadas en la escuela a cargo de otras personas (profesores, cuidadores de comedor y patio, etc.). Por lo que, lo ideal para ellos sería que nos pudiéramos organizar para poder pasar la tarde con ellos (recogerles del cole, darles la merienda, jugar, hablar de cómo les ha ido el día, ayudarles con los deberes, etc.). Nuestros hijos necesitan que pasemos tiempo con ellos y cuanto más tiempo de calidad les podamos dedicar mejor. Lamentablemente muchas veces nuestras condiciones laborales no permiten esta posibilidad por lo que se hace indispensable que queden al cuidado de otras personas.

Cuando esto ocurre, es importante dedicar tiempo a encontrar a la persona más idónea posible para el desarrollo de esta tarea tan importante. Alguien con quien nos sintamos a gusto y que nos inspire total confianza. Esa persona se convertirá en una figura de referencia, de protección y de cuidado para nuestros hijos, con el tiempo acabarán  desarrollando una fuerte relación de apego con ella. 

Es importante recalcar que esa persona nunca suplirá nuestro papel como padres. Es necesario, a pesar de que dejemos a nuestros hijos en muy buenas manos, que busquemos tiempo para estar con ellos y que estos momentos sean de calidad. Es decir, tiempo que podamos dedicar exclusivamente a ellos sin distracciones de ningún tipo. Nuestros hijos necesitan saber que aunque no podamos estar con ellos todo el tiempo que nos gustaría, estamos ahí para todo lo que necesiten y que les queremos mucho.

Características importantes de un buen cuidador:

Que le gusten los niños.

Que tenga experiencia en el cuidado de niños.

Que sea una persona: sensible, agradable, empática, tranquila, paciente, cariñosa, atenta, responsable y cuidadosa.

Que tenga nociones sobre la crianza y desarrollo de los niños.

Que siga un modelo de crianza que concuerde con el nuestro.

Que tenga buenas referencias.

Una vez seleccionada a la persona que va  a cuidar de nuestros hijos es importante que le trasmitamos claramente cómo queremos que se comporte con ellos. También será conveniente hablarle de cómo es cada uno de nuestros hijos, ya que toda la información que le proporcionemos le ayudará a ir estableciendo una relación con ellos.

A nuestros hijos habrá que ir explicándoles que va a venir una persona a cuidarles mientras estamos trabajando. Una persona  que se va a encargar de ellos, que les va a ayudar en todo lo que necesiten. Es importante transmitirles la confianza que tenemos en esa persona, así como dejarles claro que deben respetarla y obedecerla.

Es esencial que los padres mantengan una buena relación con la persona encargada del cuidado de sus hijos, que se valore el trabajo que realiza el cuidador y que sea pagado adecuadamente. Cuanto más satisfecho esté el cuidador con las condiciones de su  trabajo, mejor cuidará de nuestros hijos.

A menudo los adultos tienen dificultades para valorar la importancia que el cuidador tiene para su hijo, ya que la relación que los padres establecen con esta persona es muy diferente a la que su hijo puede llegar a tener con ella. Es muy importante que los padres tengan en cuenta, en todo momento, el vínculo de apego que se ha formado entre el niño y el cuidador, y por tanto el papel importante que tendrá el cuidador en el desarrollo de su hijo.

 Es aconsejable evitar en lo posible que haya cambios de cuidador, los niños necesitan estabilidad, crean fuertes vínculos con sus cuidadores y las separaciones serán procesos dolorosos para ellos. Si por algún motivo el cuidador tiene que dejar el trabajo, debemos preparar a nuestro hijo para esta separación. Empezar a explicarle con tiempo que su cuidador se tiene que marchar, los motivos de su partida, permitirle que se despida adecuadamente de él y acompañarle en el proceso de duelo que seguirá a la separación. Cuando se da una separación brusca entre el niño y su cuidador, sin que además se le den al niño explicaciones, el niño no podrá dar un significado adecuado a la separación. Como consecuencia el proceso de duelo que se produce normalmente ante la pérdida de una figura de apego  no podrá seguir su curso natural. Por tanto, la separación se convertirá en una pérdida traumática para el niño que afectará a su desarrollo socioemocional.

Juana Duffill Gavito

About Crecer Sano y Feliz

Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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2 Responses to Cuando se hace necesario delegar el cuidado de nuestros hijos

  1. yuly says:

    Hola
    Siempre es difícil el tema de saber con quién dejaremos nuestros hijos en el momento de ir al trabajo, por tanto si es importante dejarlos al cuidado de personas de mucha confianza, nuestra familia son los mas indicados en este momento. Saludos