El valor del llanto del bebé: Crianza centrada en el apego

El llanto del bebé:

El llanto del bebé es un intento de comunicación, es un lenguaje que tiene una finalidad positiva que es desarrollar el vínculo de apego y esto lo consigue de 2 formas:

  1. Manteniendo el contacto y la proximidad con los cuidadores principales: tiene como finalidad última ser atendido para asegurar la supervivencia.
  2. Comunicando  las necesidades que tiene el bebé de manera de afinar y mejorar su cuidado. Es una señal dirigida a los cuidadores para que ellos tomen nota, interpreten adecuadamente y puedan satisfacer correctamente las necesidades del bebé.

En general los bebés lloran cuando necesitan algo que dada su inmadurez no pueden satisfacer por sí mismos. Si todo va bien, podemos interpretar bien cuál es la necesidad y darle una respuesta adecuada, así el llanto cesa y nos sentimos bien.

Muchas veces no resulta tan fácil saber cuál es la causa del llanto y nos frustramos intentando proporcionar soluciones que no hacen que el bebé pare de llorar. Esto ocurre sobre todo en las primeras semanas cuando estamos aprendiendo a entender las señales del bebé y sus señales se encuentran más desorganizadas. En este momento, lo importante es sostener el esfuerzo y seguir respondiendo.

La manera en que respondamos al llanto del bebé puede enseñarle a llorar menos o a hacerlo de una forma que nos resulte menos perturbadora. Con la práctica, si nos conectamos bien, cada vez seremos más capaces de entender qué nos está queriendo decir con su llanto.  El bebé por su parte, irá perfeccionando su comunicación, haciendo que sus necesidades sean cada vez más fáciles de interpretar.

¿Qué podemos hacer ante el llanto de nuestro bebé?

Crear las condiciones apropiadas para que el bebé no necesite llorar:

Esto se consigue favoreciendo un entorno donde el bebé pueda sentirse calmado y contento la mayor parte del tiempo. La lactancia favorece que los bebés lloren menos ya que existe un contacto físico permanente  y  a que se  los suele alimentar más a menudo. El uso de  portabebés hace que los bebés lloren menos porque se los levanta y pasea más. El colecho facilita que los bebés lloren menos porque sus necesidades se satisfacen antes.  Los bebés no necesitan llorar con intensidad cuando el cuidador está al lado.

La importancia de responder a tiempo al llanto del bebé:

El llanto comienza en general de una manera suave provocando que el cuidador dirija su atención hacia el bebé, desencadena  la respuesta empática de querer consolarlo y hacer que se sienta mejor. Sin embargo, si no existe una respuesta porque nadie responde, el llanto no solo continuará sino que su intensidad también irá en aumento hasta terminar por desbordar al bebé. El llanto del bebé cuando se encuentra en este estado provoca en el cuidador la respuesta de huida o evitación. Éste debe luchar contra sus ganas de alejarse de este sonido tan intenso y desagradable. El bebé se enoja porque su necesidad no es atendida y el cuidador también se enoja porque en esta fase resulta muy difícil calmar al bebé por más intentos que se hagan. Por eso es importante no desatender los primeros signos y responder cuanto antes. Esto también favorecerá que aumente la confianza del bebé hacia sus cuidadores al sentirse más seguro sabiendo que sus necesidades van a ser atendidas. Será un bebé más feliz, estará más tranquilo y por consiguiente llorará menos.

El llanto del bebé como un intento de comunicación y no de manipulación.

Es importante entender el llanto del bebé como un intento de comunicación y no como un intento de manipulación. Los cuidadores que temen que el bebé los quiera controlar y temen malcriarlo suelen tener una respuesta más tardía y menos sensible a la expresión de necesidades por parte del bebé.

Algunas reflexiones sobre dejar llorar a los bebés:

¿Qué ocurre cuando se deja llorar a los bebés? Algunas personas creen que si se deja llorar a los bebés dejarán de hacerlo. En realidad si nadie responde al llanto del bebé  pueden ocurrir dos cosas:

  • Puede llorar con más intensidad agudizando la señal en un intento desesperado de que alguien  lo escuche.
  • O convertirse en un “bebé bueno” que no moleste a nadie. Imagina lo que ocurriría si te pusieras en su lugar, si tuvieras una necesidad y trataras insistentemente de la mejor manera posible de comunicar esa necesidad y no fueras escuchado. Seguramente te enfadarías, te sentirías indefenso, impotente e insignificante y pensarías que a nadie le importas.

Lo que los bebés pierden cuando se los deja llorar, es la confianza tanto en sus propias habilidades de comunicación, la confianza en sus cuidadores y en su capacidad de respuesta. Esto perjudica seriamente el vínculo con los cuidadores y en última instancia el desarrollo global de la personalidad.

Esta situación producirá a su vez la respuesta de estrés en el bebé. Existen estudios que demuestras que las sustancias  relacionados con la respuesta de estrés están presentes en las lágrimas. Esta respuesta en bebés se produce cuando se sienten abrumados, sin suficientes recursos para afrontar las demandas de la vida o cuando  tratan de sobrevivir en un entorno particular sin tener el apoyo suficiente que necesitan de otras personas. (Ver post sobre la respuesta de estrés en los bebés).

¿Cuáles son las causas que hacen llorar a los bebés recién nacidos?

  • Un bebé recién nacido puede llorar simplemente porque todavía no se ha habituado a la vida fuera del útero materno. En este caso crear condiciones que se asemejen lo más posible a las condiciones uterinas, que le permitan sentirse contenido y arropado, así como el contacto piel a piel, pueden ser de gran ayuda.
  • Hambre: Esta es la causa más habitual y la más sencilla de curar. Esta necesidad es calmada por la leche, no la calman en cambio el chupete ni otro tipo de líquidos.
  • Dolor: Aunque resulte increíble hasta hace poco se creía que los bebés no sentían dolor , con esta creencia a las niñas se les ponían pendientes nada más nacer y hasta se practicaban pequeñas intervenciones sin anestesia.
  • Estimulación excesiva: Pueden provocar el llanto estímulos demasiado fuertes como: ruidos, luces, sabores fuertes y amargos, manos frías, risas excesivas, cosquillas, bullicio excesivo, demasiados abrazos, moverlo demasiado o de una forma brusca, etc.
  • Susto y temor: Lo asustan los acontecimientos repentinos, la sensación de estar a punto de caer o el temor a que lo suelten.
  • La estimulación que no se produce en el momento adecuado: Los estímulos pueden resultar excesivos dependiendo del estado de ánimo o del estado general del bebé. Algunas cosas que disfrutaría cuando está despierto y bien alimentado, lo perturban cuando está cansado o irritado.
  • Desvestirlo: Es habitual que el bebé rompa a llorar cuando quitamos la ultima prenda de ropa que está en contacto con su piel, esto no es porque el bebé tenga frío sino porque echa de menos el contacto entre la tela y la piel desnuda, no le gusta la sensación que le produce la piel expuesta al aire. Se puede evitar esta situación colocándole sobre el pecho y la barriguita un tejido de textura suave y rugosa como un pañal o una toallita mientras se lo cambia.
  • El frío: La sensación de frío cuando se lo lleva al exterior especialmente si hay algo de viento disgusta al bebé, el llanto a su vez hace que el bebé continúe produciendo calor evitando así la posibilidad de tener un enfriamiento.
  • Sacudidas y temblores: Los bebés a veces se despiertan por sus propias sacudidas. Envolverlos bien ayuda a que esta situación no se produzca.

Hay bebés que son más reactivos que lloran con más intensidad por lo cual resultan más difíciles de cuidar, en general son bebés que necesitan más esfuerzo por parte de los personas encargadas de cuidarlos. Pero el esfuerzo extra vale la pena, ya que bien atendidos este tipo de bebés se convertirán en poco tiempo en niños bien regulados y tranquilos.

Cuando a pesar de todos los intentos de dar una respuesta adecuada al llanto del bebé, éste continúa, tenemos que desechar la existencia de una causa orgánica, como pueden ser cólicos, una reacción alérgica o intolerancia a la leche, la posibilidad de reflujo esofágico, etc..

No siempre vamos a poder hacer que nuestro bebé deje de llorar y no nos tenemos que sentir mal por eso, a veces sólo podremos acompañar mientras esto ocurre. Pero no obstante, cuando esto ocurra debemos tener presente que es muy distinto llorar en los brazos de una persona que nos quiera, que llorar a solas sintiendo que a nadie le interesa lo que nos ocurre.

Marta Gavito del Campo

Bibiografía:

William Sears and Martha Sears: The attachment parenting book.

Penelope Leach: Bebé y niño.

Sue Gerhart: Why love matters.

About Crecer Sano y Feliz

Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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4 Responses to El valor del llanto del bebé: Crianza centrada en el apego

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  2. Jane says:

    Está super chulo mami, me ha encantado. Gracias por criarme con tanto amor.
    Te quiero Mucho

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