Enemigos invisibles

Como tan claramente expresa la actriz norteamericana Meryl Streep en el prólogo del libro Healthy child healthy world, como madre o padre tratas de hacer las cosas bien. Enseñas a tus hij@s no sólo a cuidarse sino a encontrar significado en lo que hacen y  a contribuir con la sociedad. También entiendes que el ambiente “correcto” en el que criar niñ@s sanos tiene que ser un ambiente sano, un lugar donde la tierra, los alimentos el aire que respiran, el agua que usen para beber y bañarse no esté contaminada.

En 1989 llegó a manos de la actriz un informe del Natural Resources Defense Council que hablaba de los riesgos que suponían para l@s niñ@s los residuos de pesticidas en la fruta y en la verdura, sobre todo los de una sustancia química llamada Alar que en ese momento se usaba para pulverizar las manzanas con el propósito de controlar su desarrollo y mejorar su color. Este aditivo era de tipo sistémico ( no desaparecía con el lavado) y tenía propiedades cancerígenas, lo que suponía un factor de riesgo importante de carácter acumulativo especialmente para mujeres embarazadas, bebés y niñ@s. Aprovechando su fuerza mediática para informar a los padres y madres de los hallazgos de ese informe, creó un grupo que comenzó en su ciudad y se fue ampliando de forma progresiva, con el objetivo de cambiar la forma en que estaban regulados los químicos tóxicos y para informar a los padres y madres que incluso una dieta supuestamente saludable de fruta y verdura puede contener sustancias perjudiciales que atraviesen la placenta y afecten a l@s niñ@s no nacidos, una vez nacidos esas sustancias penetran en sus pequeños cuerpos a través de la leche materna y una vez destetados a través de los alimentos que pueden contener sustancias dañinas para su salud capaces de afectar su capacidad mental y reproductiva posteriormente en  su vida.

En 1993 después de un estudio de 5 años la National Academy of Sciences confirmó la vulnerabilidad importante que tenían l@s niñ@s a esta sustancias en un informe llamado: Pesticides in the diet of infants and children. Hasta ese momento los niveles de residuos de pesticidas permitidos se basaban en datos tomados de adultos. A raíz de este estudio, el presidente Clinton cambió la regulación con respecto a esta sustancia.

Cuando nos convertimos en padres o madres, surge nuestro fuerte instinto de proteger este milagro y estamos dispuestos hacer todo lo que sea necesario para que nada haga daño a esta nueva criatura. Existen peligros invisibles difíciles de detectar escondidos en las más de 80.000 sustancias cuyo uso está permitido en la actualidad y que la industria movida por intereses económicos, usa en los artículos que comercializa. Muy pocas de estas sustancias han sido investigadas para comprobar los efectos perjudiciales que puedan tener sobre la salud.

El desarrollo infantil es un proceso delicado. L@s niñ@s entre 1 y 3 años comen de 1 y medio a 2 veces más comida por kg de peso que el adulto promedio. Inhalan cuando se encuentran en reposo  doble cantidad de aire que nosotros, por consiguiente absorben más nutrientes y más toxinas que nosotros los adultos. Como su metabolismo está desarrollándose su habilidad para desprenderse de sustancias dañinas es también diferente al adulto convirtiéndolos en más vulnerables a las sustancias del entorno. L@s niñ@s son también más propens@s a entrar en contacto con estas sustancias ya que pasan más tiempo en el suelo, dentro y fuera de la casa además de explorar todo llevándoselo a la boca.

Hay riesgos para la salud de nuestr@s hij@s que son visibles y tangibles, esto no sucede con las sustancias químicas que generalmente son invisibles. La mayoría de las veces son moléculas microscópicas  volátiles,  algunas veces los podemos detectar por su olor, pero otras veces ni siquiera eso.

Esta información, aunque al principio resulta desalentadora, en lugar de hacernos sentir abrumados debe ayudar a energizarnos. Tenemos más control sobre este tema del que creemos que tenemos y nunca es tarde para empezar a tomar medidas. Hay pasos pequeños pero seguros que podemos ir tomando para proteger a nuestr@s hij@s y a nosotr@s mism@s de estos peligros invisibles.

Paso 1 Evita el uso de pesticidas: Los pesticidas e insecticidas se han relacionado con enfermedades como asma, hiperactividad, problemas de conducta, cáncer, dificultades de aprendizaje, problemas reproductivos y problemas en el desarrollo cerebral. En su lugar usa alternativas no toxicas como agua jabonosa para las hormigas, agua hirviendo para  eliminar las malas hierbas. Mantén un buen nivel de limpieza, quítate los zapatos al entrar a casa.

Paso 2 Usa productos que no contengan sustancias toxicas: Muchas de estas sustancias que se encuentran en productos de limpieza, de higiene personal o en el mobiliario terminan dentro nuestro. Para evitar esto, elijamos productos que sean lo más naturales posibles, leamos las etiquetas de los productos que compramos.

Paso 3 Limpia el aire de la casa: Nos pasamos el 90 % del tiempo dentro. El aire interior suele estar más contaminado que el aire externo debido a los productos que utilizamos. Ventilar unos minutos todos los días y el tener plantas, que purifican el aire, mejora considerablemente esta situación.

Paso 4 Comamos sano: En la comida de la dieta moderna se usan productos que se cultivan usando fertilizantes y productos tóxicos, la comida suele   ser procesada y en su elaboración se usan aditivos artificiales, suele estar además  empaquetada con materiales no idóneos. Es conveniente cocinar uno mismo, en lugar de comprar comida preparada.  Es conveniente optar por alimentos ecológicos siempre que podamos.

Paso 5 Hagamos  un uso inteligente de los plásticos: Algunos liberan sustancias químicas en el aire, la comida y la bebida. Reduce su consumo, usa otros materiales como vidrio, acero inoxidable, madera, bambú, etc.. Evita el uso de los que contengan ftalatos o bisfenol A.

En los próximos posts seguiremos ampliando el tema.

Marta Gavito del Campo

Bibliografía: Cristopher Gavigan, Healthy child healthy world. Creating a cleaner greener  safer home.

Cristopher Gavigan es el director de Healthy Child Healthy World,   una asociación americana sin ánimo de lucro dedicada a proteger la salud y el bienestar de los niños y sus familias mediante cambios hacia estilos de vida más limpios, ecológicos y sanos.

About Crecer Sano y Feliz

Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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