La importancia de los rituales a la hora de acostarse en niños pequeños

Cuando tenemos niños pequeños a nuestro cargo una de las tareas de regulación importante que tenemos que hacer es ayudarles a irse a dormir tranquilos.

El momento de dormir es un momento muy especial para los niños pequeños, generalmente despierta ciertos temores y cierta resistencia ya que a los niños les cuesta perder proximidad con la mamá o la figura encargada de su protección y cuidado.

Una de las formas más efectivas es establecer un ritual, que consiste en una serie de procedimientos que se repetirán más o menos igual todas las noches.

Con las vidas a veces tan ajetreadas que llevamos no solemos dar la importancia suficiente a   este tipo de rutinas, que  es conveniente revalorizar ya que brindan una oportunidad única de conexión y vínculo con nuestros hijos. Esto es cierto desde el punto de vista estrictamente práctico también, ya que hacer que un niño duerma requiere un lapso determinado de tiempo y podemos elegir cómo lo pasamos: Apurados,  frustrados y enfadados con un niño cansado rebelde y quejoso o aprovechamos para hacer de este lapso de tiempo un acontecimiento tranquilo, especial, en que disfrutemos de nuestra compañía mutua. Como adulto tienes el poder de decidir cuál será el tono emocional de este momento y elegir un ritual placentero que te va a resultar más agradable y que hará que a tu hijo le resulte irresistible el irse a dormir.

Tú  serás quien diseñe esa rutina teniendo en cuenta tus preferencias y las preferencias de tu hijo.

Algunos aspectos importantes  a tener en cuenta:

Invierte al menos una hora en todo el procedimiento: Es importante invertir el tiempo suficiente para que este proceso de los resultados deseados. Si tratas de apurar la rutina reduciéndola a 15 o 20 minutos inevitablemente habrá problemas. Esto da tiempo sólo para lo básico, el niño siente la presión de las prisas y se resiste, no hay tiempo suficiente para la parte placentera y puede dar lugar a una batalla de la hora de irse a dormir. Este tipo de batallas normalmente duran bastante más de una hora, los niños se vuelven nada cooperativos y ya pasados de cansancio y ansiedad les resulta mucho más difícil poder relajarse de manera de poder conciliar el sueño.

Determina a qué hora quieres que tu hijo se duerma, calcula empezar la rutina una hora antes y programa el resto de las actividades de la tarde: Juego, baño, cena teniendo en cuenta el horario establecido, de manera de que hayan acabado antes de comenzar el ritual nocturno. Si tienes más hijos coordina también sus horarios y en lugar de dejarte llevar por los acontecimientos crea un plan de acción. Por ejemplo establecer una hora en que todos tengan que ponerse el pijama y lavarse los dientes para luego compartir juntos el rato de lectura.

Evita que tus hijos vean televisión o películas antes de irse a dormir: Estudios recientes demuestran que los niños que ven la televisión antes de irse a la cama tienen más dificultades en conciliar el sueño, duermen más inquietos y menos horas de las recomendadas. Los niños que tenían televisores en su cuarto tuvieron los peores problemas de sueño en general, y los que se dormían viendo la televisión tuvieron los peores trastornos  de sueño. Los niños que veían televisión por la noche tuvieron más temores nocturnos, ya que las imágenes fraccionadas con contenido perturbador perduraban en su mente. Los problemas de estos niños no se limitaban sólo al dormir sino que se extendían a los períodos en que estaban despiertos. Muchos de estos trastornos perduraban todavía en la edad adulta.

Aunque dejar a los niños viendo televisión o películas puede parecer evitar temporalmente las batallas a la hora de dormir, en realidad crea muchos problemas más a largo plazo por lo que no puede considerarse una solución. Para la tarde son preferibles actividades como jugar,  ir a dar un paseo o leer.

Cuando crees la rutina ten en cuenta y piensa cuidadosamente en la personalidad de tu hijo, las cosas que le gustan y lo que le desagrada. Arregla las cosas para que vayan en concordancia con su tendencia natural y no en su contra. Hacer que sea divertido y agradable no lleva más tiempo.  Trata de alternar cosas menos divertidas como lavarse los dientes con cosas más divertidas.

El momento de lectura:

Arregla que la lectura empiece a final del proceso cuando el niño ya está en la cama, los niños se relajan y empiezan a tener sueño cuando escuchan el relato de cuentos y esto no debe interrumpirse por tener que lavarse los dientes, por ejemplo ya que el niño se volvería a activar. El  tener que concentrarse en el relato va induciendo un estado de relajación muy propicio para el sueño.

El momento de lectura tiene además otros beneficios:

-Es una forma tranquila y relajada de terminar el día con tu hijo.

-Es una actividad tranquila y agradable que compartes con tu hijo.

-Es muy práctico cuando hay otros hermanos ya que se puede compartir con todos.

-Fomenta el gusto por la lectura lo que tiene un efecto muy positivo sobre el desarrollo académico.

En lugar de leer también podemos contar cuentos o hacer visualizaciones. El efecto será similar.

Masaje:

Para los niños que encuentran difícil relajarse de manera de poder conciliar el sueño el masaje resulta ideal, ya que hace que desarrollen un ciclo de sueño más regular y consistente, los niños duermen más tiempo y más profundamente. Debe administrarse justo antes de irse a dormir después del resto de la rutina, debe realizarse en la cama de manera que el niño asocie la relajación con su cama.

Relajación:

La relajación también está indicada en el caso de niños a los que les cuesta desactivarse y puede hacerse en lugar del masaje o hacer una combinación de los dos métodos. Haz que el niño se acueste y comienza a hablarle con voz tranquila y suave dándole las instrucciones de relajación.  Comienza haciéndole tomar consciencia de sus pies, de cómo los sienten y sugiéreles que los relajen, continúa con la parte inferior de las piernas dando las mismas instrucciones, repite el procedimiento con el resto de partes del cuerpo de abajo hacia arriba. El tono de voz debe ser suave y monótono de manera de lograr el deseado efecto soporífero.

Música para la hora de ir a dormir:

Cuando están en la cama, muchos niños se distraen escuchando los ruidos del resto de  la casa, pueden creer que se están perdiendo algo importante y eso no les gusta o simplemente el ruido interrumpe su proceso de relajación. Se pueden enmascarar esos sonidos y crear un ambiente favorecedor del sueño usando música suave. A muchos niños les encanta escuchar música relajante mientras se van durmiendo. Elige con cuidado la pieza musical de manera de que no sea muy compleja ni estimulante, para inducir el sueño lo mejor es una música simple, repetitiva y predecible. Esta música quedará asociada al momento de dormir y podrás llevarla contigo si necesitas que tu hijo duerma en otro lugar, lo que facilitará el proceso. También sirven grabaciones con sonidos de la naturaleza, sonidos del mar, lluvia, cascadas, sonidos de pájaros, etc..

La luz debe ser tenue durante el ritual, si quieres puedes también perfumar suavemente la habitación con aceite esencial de lavanda o de manzanilla. La mayoría de los niños caen en un sueño profundo y placentero cuando se realizan adecuadamente este tipo de rituales, te animamos a probarlos. ¡Suerte!

Marta Gavito del Campo 

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Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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2 Responses to La importancia de los rituales a la hora de acostarse en niños pequeños

  1. Carlos says:

    Definitivamente la televisión se roba la energía de los niños, por eso es mejor evitar que la vean antes de dormir, preferiblemente y si es posible no tener el televisor en las habitaciones.

  2. Totalmente de acuerdo con Carlos, hay que poner un poco de mano dura en estos temas, es el crecimiento de nuestros niños.

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