Mantener el equilibrio y evitar el estrés asociado a la maternidad

Mantener el equilibrio y evitar el estrés asociado a la maternidad

Como madres muchas veces nos resulta muy difícil mantener un buen equilibrio entre atender a nuestros hijos y satisfacer sus necesidades y cuidarnos apropiadamente a nosotras mismas satisfaciendo nuestras propias necesidades. Cuando el equilibrio entre satisfacer las necesidades de nuestros hijos y satisfacer nuestras propias necesidades se rompe, nos sentimos estresadas, abrumadas, agotadas, tristes e irritadas, lo que hace difícil el poder disfrutar de nuestro hijo.

El trabajo de cuidar bebés y niños pequeños es especialmente demandante, tanto desde el punto de vista físico como emocional, por lo que debemos cuidarnos  para poder  estar con una buena predisposición y en las mejores condiciones para poder llevarlo a cabo satisfactoriamente. Es importante que dediquemos tiempo y energía para  cuidarnos a nosotras mismas para poder  cuidar bien a nuestro bebé o hijo pequeño.

No sólo tenemos que estar atentas a las necesidades de nuestro bebé, sino que también será necesario establecer los límites necesarios para poder mantenernos tranquilas y equilibradas. Si no hacemos esto, podemos correr el riesgo de que el estrés nos lleve a un estado de “burn out”.  Los papás también corren el riesgo de  reaccionar alejándose o desconectándose y el bebé deja entonces de tener los padres alegres y los límites que necesita.

Algunas señales que nos indican que hemos perdido nuestro equilibrio:

Pensamientos del tipo:
“Mi bebé me necesita tanto que no tengo nada de tiempo para mí misma” indican que se ha producido un desequilibrio.  En este caso, lo que se ha desequilibrado es que la mamá que tiene este tipo de pensamiento antepone las necesidades de su hijo a las suyas propias. Como indican las azafatas cuando informan de la seguridad en los aviones,  la madre debe ponerse el oxigeno antes de poner el oxigeno a su hijo, ya que una mamá que no está recibiendo el oxigeno suficiente no podrá ponerle la mascarilla a su hijo. La crianza funciona de la misma forma, una mamá debe  tener su depósito emocional lleno para poder ocuparse de llenar el depósito emocional de su hijo.
Los bebés necesitan que su mamá esté tranquila y alegre, una mamá extenuada emocionalmente no está en condiciones de transmitirle a su hijo la calma y la seguridad que éste necesita. Las madres perfeccionistas muchas veces se olvidan de esto. Es importante que tengas un tiempo para ti misma todos los días, de manera de poder reconocer y ocuparte apropiadamente de satisfacer  tus propias necesidades emocionales.  

“Me enfadan las demandas constantes de mi bebé” En este caso el enfado muestra una mamá que tal vez se ha esforzado demasiado, por encima de sus propios límites, que de alguna manera está haciendo más de lo que puede hacer bien, sintiéndose cómoda. Tal vez sea la mamá de un niño más reactivo con un nivel más alto de necesidades. Puede tratarse de una mamá que todavía se sienta insegura en su rol y que carezca por eso de la confianza que le permitiría responder adecuadamente a las necesidades de su bebé, o puede tratarse de una mamá que no tenga suficiente apoyo por parte de otras personas.
Percibir el enfado de la mamá es duro para un bebé y puede hacer que se vuelva más demandante o que se sienta más ansioso. Los bebés son muy sensibles a la mirada y sentimientos de sus padres hacía ellos, se ven reflejados en sus reacciones y por este motivo  necesitan verse reflejados de forma positiva para poder sentirse bien. Aunque por supuesto, cualquier persona puede tener un mal día, lo importante es que la mayoría del tiempo tratemos de tener una actitud del tipo caribeño “Don´t worry, be happy”.

¿En este caso qué podemos cambiar para recuperar el equilibrio?

Es poco lo que podemos cambiar cuando se trata de satisfacer las necesidades de nuestro hijo, al menos durante un tiempo, pero debemos considerar si es posible descargarnos de otras demandas y exigencias en nuestra vida. Por ejemplo, delegando las tareas de la casa, simplificando las comidas o dejando por el momento actividades menos importantes durante un tiempo o delegando el cuidado de nuestro hijo también en otras personas.

“Necesito un respiro, pero mi bebé no quiere quedarse con ninguna otra persona que no sea yo” En la actualidad, en nuestra cultura en las grandes ciudades, las familias nucleares, la mayoría de las veces, viven alejadas del resto de la familia. Las mujeres ya llevan tiempo incorporadas al mundo del trabajo y están  acostumbradas a sentir reconocimiento en su desempeño profesional. En cambio, el ejercicio de las funciones relacionadas con la maternidad no está suficientemente valorado en nuestro tipo de sociedad. Esto hace que cuidando a un bebé sola en su casa, la mujer se sienta invisible y sufra por su  gran aislamiento. Como tan claramente expresa Laura Gutman: “No hay comunidad que nos avale, nos sostenga, nos ampare, nos transmita sabiduría interior, o satisfaga cualquier necesidad, física o emocional”.

Los seres humanos estamos diseñados para vivir en comunidad y durante la crianza es imprescindible contar con una buena red de apoyo que nos permita sentirnos sostenidas. Es importante brindarle a nuestro hijo todas las oportunidades posibles de sentirse cómodo al cuidado de otras personas. Si no tenemos familia que viva cerca, los grupos de madres con un enfoque semejante con respecto a la crianza pueden ser una ayuda inestimable.

Algunas ideas que pueden servirte:

  • No te quedes en casa, trata de hacer una vida normal llevando tu bebé a todos lados.
  • No dejes de lado tu vida social, comparte tiempo con otras mamás de niños pequeños, vete a casa de amigos con tu bebé, acostúmbralo a sentirse bien y a dormir en ambientes diversos, siempre que sean sanos para tu hijo.
  • Trata de que las exigencias externas se reduzcan a un mínimo durante el primer año de la vida de tu hijo, ten en cuenta que todo lo que inviertas en crear un buen vínculo con él te ahorrará un montón de problemas y tiempo en el futuro.
  • Involucra a tu pareja en todas las tareas de crianza.
  • Descansa mientras tu bebé duerma, no te sientas culpable por dormir en cualquier horario cuando creas que lo necesitas.
  • Pide ayuda y delega tanto tareas domésticas como el cuidado de tu niño pequeño durante un par de horas por lo menos una vez a la semana y aprovecha ese tiempo para ti. Para tomar clases, hacer ejercicio o cualquier otra actividad que sientas que necesitas.

Marta Gavito del Campo

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Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
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