Problemas con los estudios y necesidad de atención

Durante muchos años, he trabajado como profesora particular para niños/as con problemas con los estudios. La mayoría de ellos/as buscaba ayuda tras un primer encuentro con unas notas desastrosas (de entre 4 y 7 asignaturas suspendidas). Sus padres/madres acudían a mí preocupadísimos ante la posibilidad de que sus hijos/as fracasaran en los estudios. En su mayoría eran personas muy exigentes que daban mucha importancia a los resultados académicos como única posibilidad de garantizarse un futuro. Ellos/as solían ser personas con bastante éxito laboral, con altos ingresos, que trabajaban muchas horas fuera de casa, dispuestos a invertir el dinero que hiciera falta en pagar a una persona que se hiciera cargo del problema. En la mayoría de los casos comenzaban por declararse impotentes, ya lo habían intentado todo sin resultado, lo único que habían conseguido era acabar discutiendo con los niños/as poniendo en peligro la buena relación que tenían con ellos/as…

Del otro lado estaban los niños/as. Yo solía conocerlos/as por primera vez al mismo tiempo que a sus padres/madres. Les observaba mientras sus padres/madres hablaban de ellos/as como si no estuviesen en la habitación. Veía sus caras avergonzadas cuando escuchaban como sus progenitores se dedicaban a contarle a una desconocida que eran un desastre, unos/as vagos/as, que no iban a tener futuro, etc. Los/as destinatarios/as de estas lindezas parecían querer hundirse en la silla y desaparecer.

Después de la “charla informativa”, el niño/a y yo pasábamos a otra habitación y cerrábamos la puerta. Y ahí, a puerta cerrada y a salvo de juicios, lograba conocer al niño/a real. Casi ninguno/a de mis alumnos/as tenía un problema de capacidad de aprendizaje, ni dificultad real para entender conceptos nuevos. En su mayoría eran niños/as bastante despiertos/as e inteligentes, buenos chicos/as sin ninguna mala intención. Parecían más bien bloqueados/as, no lograban hacer el esfuerzo mínimo que les alejarse de los suspensos y de las broncas.

Mi sola presencia parecía hacer mejorar las cosas, lográbamos repuntar a base de trabajar muy duro durante las clases, pero me sentía siempre como si les tuviera que empujar con todas mis fuerzas. El resultado final es que acababa las clases agotada y con la sensación de que mi presencia se hacía demasiado imprescindible para que el niño/a estudiara. Sólo estudiaban durante las clases, y eso nunca era suficiente. Si había un fin de semana justo antes de un examen, todo el esfuerzo que hacíamos durante las clases se iba al garete, mi alumno/a no estudiaba y en muchos casos se pasaba todo el fin de semana discutiendo con su familia.

Y es que, el problema real en muchos casos no eran los estudios en sí. Detrás a menudo me encontraba con un complejo entramado de motivaciones y recompensas, de sentimientos no resueltos, de necesidades insatisfechas… Muchos/as de estos/as niños/as parecían estar gritando: ¡Mamá hazme caso!

En la mayoría de los casos estábamos ante una necesidad de atención. Con sus madres/padres fuera de casa durante la mayor parte del día, un problema con los estudios resultaba un medio excelente de conseguir atención a raudales. Para padres/madres muy exigentes y exitosos/as, la angustia provocada por el posible fracaso escolar de un/a hijo/a, les obligaba a pasar el poco tiempo que estaban en casa encima de él/ella. Ya fuera que mamá se sentaba a estudiar con ellos/as el día antes de un examen, o que les persiguiera a gritos por toda la casa, el objetivo estaba conseguido: mamá y papá me hacen caso.

Hay niños/as que consiguen atención de sus padres/madres cuando les va bien en los estudios y reciben gratificaciones ante sus éxitos; pero desafortunadamente, son muchos/as niños/as los que consiguen más atención cuando les va mal que cuando les va bien. Con padres/madres que trabajan fuera de casa muchas horas al día, que trabajan dentro de casa colgados en eternas llamadas telefónicas, padres/madres separados/as que tienen que hacer el doble de esfuerzo para llegar a fin de mes… Cuando las cosas van bien siguen con sus trabajos tranquilamente, pero un buen suspenso consigue levantarles de la silla, hacerles colgar el teléfono y lograr que se pasen una hora echándonos la bronca en nuestra habitación.

Para muchos/as, conseguir la consola de moda  como premio al final del curso por sus buenos resultados es menos atractivo que tener a mamá desesperada en la habitación todas las tardes. Mamá es mucho más nutricia que la consola aunque nos esté gritando, nos grita porque nos quiere, se desespera porque le importamos…y cuando pasamos buena parte del día al cuidado de otras personas, una buena ración de gritos puede ser necesaria para hacernos sentir amados/as.

Ante esta situación, las clases particulares por sí mismas no son la mejor solución, porque el problema de base queda sin resolver. Sería necesario combinarlas con terapia y con ciertos cambios en las rutinas e interacciones en el hogar que facilitasen que el/la niño/a consiguiera más atención por sus méritos y no por sus fracasos. Pasar tiempo de calidad con nuestros/as hijos/as es el mejor premio para ellos/as  y nos sorpenderá comprobar los efectos beneficiosos que puede tener sobre su conducta en general y los problemas con los estudios en particular.

Hay que tener en cuenta que cada caso es diferente y que las dificultades con los estudios pueden ser síntomas de muchas otras cosas que estén sucediendo en la vida de nuestro/a hijo/a: necesidad de atención, inadaptación en el entorno escolar, problemas de aprendizaje, problemas con los/as compañeros/as o el/la maestro/a, etc. Ante la duda, es mejor consultar con un/a psicólogo/a especializado/a, que mediante un buen diagnóstico encontrará cual es la causa subyacente para poder dar la solución adecuada a cada caso particular. Consultar con un especialista puede ahorrarnos tiempo, dinero, frustración y esfuerzo a toda la familia.

Mariana Duffill Gavito

About Crecer Sano y Feliz

Marta Gavito del Campo Psicóloga Clínica
Tagged , , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

One Response to Problemas con los estudios y necesidad de atención

  1. Pingback: Bitacoras.com

Leave a Reply